Si Cervantes es pacifista, no demoremos exponer su doctrina a disposición de los atribulados por la violencia como los egipcios, que se tiran piedras los que apoyan a Mubarak y los que le rechazan.
He oído que ya le ha dicho Obama, su valedor, que se retire, pero no es sencillo; en los países pobres como Egipto es mucho lo que está en juego con el control del aparato estatal y sus oficinas. Mubarak no puede dejar a los suyos en la estacada, si estos aguantan podría intervenir el ejército, bajo su control.
Obama le ha dicho que se retire, pero nada vale la palabra cuando no la acompañan medidas de fuerza.
Es en este punto en el que preguntamos a Cervantes si habrá alguna palabra, o medida que no sea de fuerza, que pueda lograr el acuerdo de las partes; probar así su intención pacifista.
Cervantes dice que las palabras sirven o apoyan a las armas, por eso la actitud correcta es el silencio; las palabras, los juramentos, agrupan a la gente, a ellos se acude cuando el terror emerge, por lo que es necesario comunicarselo a los egipcios, comunicarnoslo, callando.
Mostrando entradas con la etiqueta paz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta paz. Mostrar todas las entradas
miércoles, 2 de febrero de 2011
martes, 11 de enero de 2011
Resumen de la Primera Parte
Querido lector, te ruego disculpes mi falta de consideración; me he apresurado a decirte que, como la Interpretación de la Primera Parte la tienes a tu disposición y no necesitas más que pulsar en “Las Armas y las Letras en la interpretación del Quijote” en el mismo bloque que este blog, me limitaría aquí tan solo a la comentar la Segunda Parte, en donde se verá que tiene el mismo propósito que la Primera. Sin embargo, no debo dar por hecho que te haya ya dado tiempo a leerla, así que te la resumo:
Los hechos reales y no imaginados del Quijote los trata Cervantes con el caso del cautivo. El contexto está ahí aconteciendo históricamente; los cristianos y los musulmanes están en guerra robándose y matándose. La división de sus fuerzas, (las Armas), es la misma que ya nos mostró en el caso de los rebaños; las naciones de creencia (las Letras) musulmanas, todas a un lado, y las cristianas, todas al otro –y vale como cualquier guerra (también mundial), así los Aliados contra los Fascistas, los Comunistas contra los Capitalistas, etc….
En el caso del cautivo se nos informa que, individualmente, si uno era capturado, al menos en el sector musulmán, con convertirse al Islam se le declaraba libre, y así nos cuenta el caso de líderes y corsarios musulmanes originalmente cristianos. Otros casos como el del mismo Cervantes, que suponía tenía algo que perder en España, no se convertían para quedar en tierra extraña sin padres ni hijos. Algún renegado como el que le sirve de traductor al cautivo parece ser que tenía fe cristiana –pero le convenía más hacerse pasar por convertido al Islam…
No es extraño que cuando el cautivo y Lela Zoraida aparecen en la venta le preguntan a Lela Zoraida si está bautizada o no ¡hasta cuatro veces!. En efecto, por la misma razón que no pueden, ni ella ni el cautivo, dar una respuesta que desafíe a los que les interrogan -con toda evidencia; pues sus gentes respectivas se matan por ello- no les pueden creer -dar crédito- fácilmente por mucho que afirmen que quiere ser cristiana, pero que no ha tenido tiempo de bautizarse todavía.
En efecto, cuando no puede haber modo de fiarsse de alguien (pues pertenece a otra Arma -y consecuentemente Letra) -al que se le pide documentación- la única opción es “la bandera blanca de paz”. Mostrarla o verla fue el modo y el momento en que se produjo la “confianza” entre el cautivo cristiano y la mora renegada.
La bandera blanca de paz es un término militar; refiere a poner en suspensión las armas que, como hemos visto arriba, son siempre lo mismo que las Letras.
Los hechos reales y no imaginados del Quijote los trata Cervantes con el caso del cautivo. El contexto está ahí aconteciendo históricamente; los cristianos y los musulmanes están en guerra robándose y matándose. La división de sus fuerzas, (las Armas), es la misma que ya nos mostró en el caso de los rebaños; las naciones de creencia (las Letras) musulmanas, todas a un lado, y las cristianas, todas al otro –y vale como cualquier guerra (también mundial), así los Aliados contra los Fascistas, los Comunistas contra los Capitalistas, etc….
En el caso del cautivo se nos informa que, individualmente, si uno era capturado, al menos en el sector musulmán, con convertirse al Islam se le declaraba libre, y así nos cuenta el caso de líderes y corsarios musulmanes originalmente cristianos. Otros casos como el del mismo Cervantes, que suponía tenía algo que perder en España, no se convertían para quedar en tierra extraña sin padres ni hijos. Algún renegado como el que le sirve de traductor al cautivo parece ser que tenía fe cristiana –pero le convenía más hacerse pasar por convertido al Islam…
No es extraño que cuando el cautivo y Lela Zoraida aparecen en la venta le preguntan a Lela Zoraida si está bautizada o no ¡hasta cuatro veces!. En efecto, por la misma razón que no pueden, ni ella ni el cautivo, dar una respuesta que desafíe a los que les interrogan -con toda evidencia; pues sus gentes respectivas se matan por ello- no les pueden creer -dar crédito- fácilmente por mucho que afirmen que quiere ser cristiana, pero que no ha tenido tiempo de bautizarse todavía.
En efecto, cuando no puede haber modo de fiarsse de alguien (pues pertenece a otra Arma -y consecuentemente Letra) -al que se le pide documentación- la única opción es “la bandera blanca de paz”. Mostrarla o verla fue el modo y el momento en que se produjo la “confianza” entre el cautivo cristiano y la mora renegada.
La bandera blanca de paz es un término militar; refiere a poner en suspensión las armas que, como hemos visto arriba, son siempre lo mismo que las Letras.
miércoles, 6 de enero de 2010
Bienvenida
Honrado lector,
Lo que Cervantes se propone al escribir el Quijote es mostrarnos que las Letras, lo que se publica, por extensión nuestras absurdas figuraciones del mundo, están subordinadas a las Armas que amenazándonos nos “hacen confesar”.
Lo que Cervantes se propone al escribir el Quijote es mostrarnos que las Letras, lo que se publica, por extensión nuestras absurdas figuraciones del mundo, están subordinadas a las Armas que amenazándonos nos “hacen confesar”.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)